Selecciones hizo conocida su frase: “La risa:
remedio infalible.”
Jonathan
Swift, político y escritor irlandés del siglo XVIII, escribió: “Los
mejores médicos del mundo son: el doctor
dieta, el doctor reposo y el doctor alegría.”La alegría no es un don, sino una decisión y una elección.
La
clave está en concentrar la fuerza de nuestra mente y nuestra voluntad en
dirigir nuestra atención a todo lo bueno, agradable y positivo que la vida nos
ha brindado, nos brinda y puede brindarnos aún.
Debemos
desarrollar la habilidad de captar lo edificante y deseable a nuestro
alrededor, llevar un repertorio de ello en nuestro interior, y utilizarlo, tanto
en su momento como en circunstancias adversas, para impregnar el ambiente de
felicidad. Con ingenio y tacto, podemos
lograr cortar asperezas, evadir maldades, mitigar penas, aliviar dolores y neutralizar
preocupaciones que no ameritan seria reflexión.
Anatole
France dice a este respecto: “Si
exagerásemos nuestras alegrías, como hacemos con nuestras penas, nuestros
problemas perderían importancia.”
No
desperdiciemos las fuerzas en cosas triviales que luego se olvidan.
“Todo les sale bien a las personas de carácter
dulce y alegre”, sostenía Voltaire.
La alegría es el resultado de nuestra conciencia
acerca de la fuerza, la vera-cidad, la belleza y la trascendencia del amor.
El
predicador Charles Swindoll confesó en una de sus charlas: “He
tenido que aprender a reirme más de mis errores y a no ser tan severo conmigo
mismo.”
Tomarlo
todo con seriedad inflexible no es madurez, sino pérdida de un en-foque
correcto del propósito de la vida.
Claro
que necesitamos ser reprendidos ante actos de irresponsabilidad, pero es bueno
recordar que la alegría es una ley en la autopista de la rectitud.
El
que vive sin ley vive riendo, pues no teme.
¿Por qué no habría entonces de reir y sonreir libremente aquél que
respeta y acata la ley?
¡Y consintamos a nuestra alma! Si bien es cierto que devorar una caja de
chocolates, pasarse de copas o tomar ocho tazas de café al día no es ni
saludable ni sabio, me atrevo a afirmar que abstenernos totalmente tampoco lo
es.
Un
chocolatito; una copa de buen vino o
champán; una piña colada u otro
apetecible coctel; una taza de café
aromatizado, o delicadamente preparado con leche, chocolate o canela … así como
cualquier trato especial para nuestra alma, como un paseo por el bosque; un
baño caliente en la tina con burbujas; una buena película; una cena en un fino
restaurante; una velada bajo el cielo
estrellado y la luna llena, … contribuirán a mantener viva la llama de la
alegría, y el ánimo fuerte y positivo.
El
austero podrá sentirse satisfecho y orgulloso, pero difícilmente feliz. La felicidad es el resultado de abrazar
algo. ¡Asegurémonos de no tener los
brazos vacíos!
Las personas enfermas deben abstenerse de aquello que las daña para cuidar y prolongar su vida, pero gracias a Dios la vida es bastante grande, vasta, magnífica y bella como para agotar las alternativas y las opciones para disfrutar de ella.
¡Busquemos
esas opciones y disfrutémoslas!
No
nos hundamos en la tristeza o el enojo por aquello que no puede ser cambiado. No nos estanquemos en sentimientos que no
valen la pena. La vida continúa y
debemos ser parte de ella hasta nuestro último aliento.
“La
alegría es el ingrediente principal en el compuesto de la salud.” (A. Murphy)
La relación entre la alegría y la salud está ya altamente comprobada en
nuestros tiempos.
¡Disfrutemos la espontaneidad de un niño! ¡Disfrutemos el ánimo alegre del
bromista! ¡Disfrutemos el temperamento
amigable del que mantiene su pensamiento positivo, su aire recio y la sonrisa
en el rostro!
¡Démosle
a la alegría un lugar privilegiado en nuestras vidas, y aunque no lleguemos a
celebrar nuestro centésimo aniversario, habremos vivido una vida que valió la
pena vivir: llena de alegría y
llevándole alegría a otros!
La
risa puede ser señal de gran maldad. El
soberbio ríe cuando se ha salido con la suya.
Ríe porque disfruta el mal que ha sufrido otro.
¡Qué tu risa sea sin vergüenza ni mala conciencia! ¡Qué tu risa sea una expresión pura de
alegría lícita y auténtica!
Y termino con una bella frase del escritor y reformista escocés Samuel Smiles, quien dijo:
“La alegría ha sido llamada el buen tiempo del corazón.”
“Podría pasarte a ti.” (Nicholas Cage);
"Herbie" (Lindsay Lohan);
"De Regreso al Futuro 1" (M.J. Fox);
"El Libro de la Selva" (Jason S. Lee);
"Encantada" (Patrick Dempsey)
Poemas:
“La Virtud”; “La Sonrisa” (www.poesiaspoemas.com, Ami Contreras Barrutia)
Canciones:
"Agárrense de las manos" (J.L. Rodríguez, El Puma)
"Dancing on the ceiling" (L. Richie);
"Sing for joy" (Kenny Marks)
"Sing your praise to the Lord" (A.Grant)
"Footloose" (Wham)






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